Desde los primeros segundos sabemos que en “On The Run” nos
vamos a topar con un tema potente, en donde el brillo de la guitarra contrasta
con la densidad de la batería, hasta que ambos se juntan en el mismo camino y
nos ofrecen un sonido cargado de energía, y que incluso nos remite al metal
rock de los años 80s y 90s.
Lo que me llama la atención es que ese sonido brillante y
vibrante de la guitarra se mantiene con nosotros un buen rato, nos envuelve
incluso cuando el bajo se apodera de esa parte principal de la canción. En tanto,
la voz de su intérprete tiene ese carácter de una estrella de rock metal, no se
interpone ni trata de sobresalir sobre la melodía, se acopla y logran una unión
espectacular. Cerca del minuto 2:30 tenemos una base sonora más tranquila, en
donde la guitarra baja esa explosión sonora para crear un ambiente que incluso
se siente nostálgico, eso antes de que el bajo y la guitarra irrumpan y creen
su propio ambiente cargado de melancolía densa.
¡En esta canción el riff de guitarra vibra de manera espectacular!
