Esta canción arranca con un sonido que puede sonar saturado,
pero ese mismo te atrapa por la fuerza y velocidad que se transmite. Luego
tenemos una batería y una guitarra que resuenan como un rock energético y
clásico, con rasgueos que dan textura a este tema mientras la batería deja que
cada golpe suene contundente cuando debe presentarse. El tema tiene una vibra
clásica y moderna que da frescura a la melodía, y es que la canción bien podría
estar sacada de una película de los 70s, y hacer una mancuerna con una película
actual.
Los beats de sintetizador que se quedan al final con
nosotros son ese toque moderno y disruptivo de la canción. Y en cuanto a la
interpretación, gran parte que el tema tenga ese tono clásico recae en su tono
vocal. Él tiene esta agilidad para interpretar como John Travolta, y de unir su
voz a la guitarra, sin perder el estilo al momento de hablarnos sobre lo
abrumador que puede ser la vida moderna.
¡Un rock con tintes clásicos!
