Esta canción se trata de una balada rock con riffs que llegan a lo más profundo, y es que la canción tiene este ritmo tranquilo sin sacrificar el sonido de sus instrumentos, y es que cada uno se nos presenta de la manera más armónica y rockera posible, para crear una atmósfera íntima y profunda, con una guitarra que resuena con fuerza y profundidad en el minuto 2:45.
Cada uno de los instrumentos se encarga de aportar
profundidad a la canción, de tomarnos y llevarnos a través de cada nota y cada
verso, los cuales cabe destacar, son pronunciados con esta voz profunda y
ligeramente rasposa que ha adquirido su vocalista en el tiempo que llevan de
trayectoria. De este modo, la carta de presentación para la nueva alineación de
Wildstreet llega en forma de esta balada que captura la esencia del rock, pero
que también nos dejan escuchar sus sonidos más vulnerables y emocionantes. Sin duda, se trata de un tema que los amantes
del rock clásico van a disfrutar, porque suena orgánica.
¡Una balada rock que nos muestra el lado más sensible de la banda!
