Me agrada el ambiente atmosférico denso con el que nos recibe
esta canción, porque es el mismo que va en aumento conforme avanza la canción,
que se percibe como un rock cargado en su sonido. Logra transmitir
incertidumbre y desolación a través del riff de guitarra calmado, los golpes
ligeramente pausados de la batería, y la profundidad marcada del bajo.
También la voz de su intérprete tiene este tono calmado y
melancólico que nos muestra la melodía. De esta forma, la canción adquiere un
tono que nos saca de este mundo, nos invade con su nostalgia y nos envuelve con
su riff de guitarra del minuto 3:21, porque esa parte de la canción suena más
como una súplica, como esos últimos suspiros de una humanidad que se está
perdiendo, hasta que esa misma guitarra se desvanece y nos deja con esa
sensación reflexiva de un buen rock con propósito. Esta canción exige atención,
y no te vas a arrepentir de dársela.
¡Un rock atmosférico y reflexivo!
